Pastora Ruth Mercado

156Nací en la cuna de unos pastores pioneros de las montañas de Puerto Rico. Mi padre recibió el llamado al pastorado a los 19 años y mi madre a los 17. Ambos trabajaron arduamente en la obra del Señor sin cansarse, cuidando de seis hijos de los cuales yo soy la segunda. Ellos profetizaron sobre mi vida lo que hoy soy.

Recibí mi llamado a la edad de cinco por medio de un sueño y dedique mi niñez y juventud al Señor. Luego conocí al amor de mi vida, Ángel Luis Mercado mi esposo, amigo y pastor. Ángel Luis, al igual que mis padres, entendió el llamado que Dios había puesto sobre mi vida como maestra y predicadora del precioso evangelio de Jesucristo. Mi esposo ha sido mi maestro y pastor y me ha enviado a las naciones.

Dios nos bendijo con cuatro hermosos hijos, Lynette, Liana, Liza y Ángel Luis Jr., y juntos con sus cónyugues sirven tiempo completo en el ministerio. Dios nos ha coronado con muchos nietos, Jylene, Hannah Ruth, Kayleann, Luke Isaiah, Luis Isaac, Josiah, Matthew, Izabella, Sophia, Abigail y Meagan.

El llamado de Dios sobre mi vida es uno de pasión y amor por las familias del mundo, especialmente la mujer. Siendo criada en el evangelio sentía una carga por las mujeres del pueblo de Dios. Veía que había un velo que no permitía que ellas reflejaran la gloria de Dios. Al ser madre joven con mis niños pequeños, encontré a través de las escrituras que la sala de mi hogar era el vestíbulo del cielo, donde yo preparaba a mis hijos para enseñarles el camino al cielo. Aprendí que el hogar es el regalo más precioso que Dios le da a la familia, especialmente a las madres. También comprendí que yo podía ser la mujer de Proverbios 31 y juntamente con sus enseñazas podía ser corona a mi marido.

“Hoy es día de buenas nuevas y no puedo callar”. Esto me movió a abrir la sala de mi hogar a las 5:00 a.m. para que madres vinieran a orar, y comencé a compartir sobre el tema: “Como ser la esposa y la madre que Dios quiere que seamos”. Hasta el día de hoy continuo proclamando esas buenas nuevas. Miles de mujeres han sido transformadas por el mensaje que liberta la mente cautiva por el engaño del enemigo.

Hoy mi esposo y yo pastoreamos al Rebaño Compañerismo Cristiano, en la ciudad de Arlington, Texas. Hemos levantado iglesias en Estados Unidos, Latino América y Alemania y somos una iglesia cuya visión es de juntos edificar familias. Siempre recordamos a la familia y creemos que no hay circunstancia en la cual Dios no pueda sacar lo mejor de ti. Acompañados con Su palabra, podemos ayudarte a desarrollar tu potencial y propósito al máximo para que se realice en el plan de Dios para ti y tu familia. Proseguimos alcanzando las familias del mundo a través de la radio y televisión. Mi oración es que Su palabra sane la familia, llevando el mensaje que hace volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres.