Carta de Junio

El Milagro De La Obediencia

La Obediencia es uno de los requisitos que nuestro SEÑOR ha establecido en su Santa Palabra para que todos sus hijos puedan disfrutar de lo que él nos ha prometido.

Hay promesas ya realizadas o cumplidas desde el mismo momento que confesamos al Señor Jesús como nuestro salvador.  Algunas de ellas son:  el perdón de nuestros pecados, el ser libres de toda condenación, el ser heredero y coheredero con Cristo, el tener a Jesús mismo como nuestra herencia, entre muchísimas otras.  Sin embargo, hay otras promesas que participaremos de ellas solamente a través de la Obediencia.

2 Corintios 1:20 dice: “…porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.”

Aquí hay una condición clave para que todas las promesas del Señor se cumplan en nuestra experiencia cristiana, y es la siguiente:  para que las promesas de Dios sean hechas realidad en nuestra vida, tenemos que estar en posición para poder recibirlas.

Esto lo logramos al estar viviendo en Obediencia a su voz, viviendo una vida limpia y apartada de todo mal, teniendo comunión con la palabra, y al ser una persona que tiene una mente espiritual.  Es solamente de esta manera que experimentarás una vida de milagros continuos, de paz y armonía contigo, y con tu prójimo.

La voluntad del Señor para nosotros su Iglesia es que durante todos los días de nuestra vida aquí en la tierra comamos de lo mejor del trigo, y lo mejor de la tierra que nos ha dado.  Todo fue provisto por su sacrificio en el calvario.  Ahora tú y yo determinamos si nos apropiamos de su provisión o no.  Esta solamente nos llega a través de la Obediencia a su voluntad.  Amen, Amen, y Amen.

 

En el amor de Cristo,

Apóstol Ángel Mercado